Todo el que me conozca sabe perfectamente de mi predilección por las personas venidas de allá donde Marco Polo compraba especias en su tiempo. Por ello, a nadie le extrañará que Chinatown sea una de las cosas que mas me han gustado de la Gran Manzana. Que olores... Que tiendas... Que restaurantes... Esos pollos muertos colgados en los escaparates... Esas tiendas de todo a 99 centavos... Esas falsificaciones... Y esos centros de masajes...
En resumen, que mientras la mayoría de turistas paseaban por la 5ª Avenida visitando tiendas caras y comiendo en bonitos y elegantes restaurantes, yo decidí darme una vuelta por el barrio chino, comerme un bocadillo de carne de cerdo con "noseque" muy picante, y darme un masaje de 15 minutos, que al final fueron 30, ya que la china en cuestión tenía unas manos muy convincentes, y mi maltrecha espalda llevaba pidiéndome algo así por un largo tiempo... Que le den a la 5ª Avenida...
viernes, 11 de marzo de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)