Todo el que me conozca sabe perfectamente de mi predilección por las personas venidas de allá donde Marco Polo compraba especias en su tiempo. Por ello, a nadie le extrañará que Chinatown sea una de las cosas que mas me han gustado de la Gran Manzana. Que olores... Que tiendas... Que restaurantes... Esos pollos muertos colgados en los escaparates... Esas tiendas de todo a 99 centavos... Esas falsificaciones... Y esos centros de masajes...
En resumen, que mientras la mayoría de turistas paseaban por la 5ª Avenida visitando tiendas caras y comiendo en bonitos y elegantes restaurantes, yo decidí darme una vuelta por el barrio chino, comerme un bocadillo de carne de cerdo con "noseque" muy picante, y darme un masaje de 15 minutos, que al final fueron 30, ya que la china en cuestión tenía unas manos muy convincentes, y mi maltrecha espalda llevaba pidiéndome algo así por un largo tiempo... Que le den a la 5ª Avenida...
viernes, 11 de marzo de 2011
jueves, 4 de junio de 2009
Odisea en Urgencias
5 de la madrugada. Tras 4 días con fuertes dolores de estómago y vómitos decido acudir a urgencias, al hospital Vírgen de Macarena. A las 6 de la mañana ya estaba allí, y comienza la larga espera. Tras media hora me llaman y entro en la consulta donde me espera una jóven doctora. Tras hacerme varias preguntas, me hacen un análisis de orina y de sangre, y me dicen que me van a hacer una radiografía. Vuelta a la sala de espera. Allí varios pacientes esperando que los atiendan. Un mendigo con problemas en los pies se pasea en una silla de ruedas por allí. De repente decide levantarse y andar por allí. Se había "cagado" encima, por lo que se podía observar en su pantalón y en la sábana que había en la silla recién abandonada por él junto a una pared. Pasa una hora y me llaman para hacerme una radiografía.
Vuelvo y me toca volver a sentarme a esperar. El dolor de estómago me hace encogerme en mi asiento. La gente de alrededor empieza a taparse la narizy a hacer comentarios sobre el olor a mierda que hay en la sala. Allí sigue la silla manchada con las heces, donde permanecerá un par de horitas más. A las 9 de la mañana entran a trabajar las limpiadoras y comienzan a limpiar la sala de espera, con un método muy sofisticado. Fregona a la pared y arriba y abajo. Fascinante... Mientras discuten a grito pelado sobre a quien le toca trabajar el fin de semana. Mientras, la sala seguía llenándose de gente, pero eso a las limpiadoras les importaba poco. Parece ser que en su cultura, o se habla a grito pelao o no se habla.
Por fín me vuelven a llamar. Dentro un médico, distinto, y que me dice que todos los análisis y la radiografía están bien, que no ha encontrado nada. Así que empieza a hacerme preguntas sobre si me harto de beber los fines de semana y si tomo drogas, casi riñéndome. Total, que como es un médico de la sanidad pública, incompetente por naturaleza, decide ingresarme.
Llego a una sala con 12 sillones plegables, donde se ingresa a la gente que no va a estar largo tiempo, y que es llamada con el original nombre de "LA SALA DE LOS SILLONES". Me ponen un gotero con suero y un nolotil que me hace desaparecer el dolor de estómago momentáneamente. Me hacen una ecografía y me vuelven a llevar a la sala otra vez. Uno de los médicos allí presentes coge la carpeta en la que vienen todas los análisis y las cosas que me habían hecho esa mañana. Dice que la ecografía está bien. Le digo que hace unos años padecí úlcera. Me toca el estómago (tercer médico que lo hacía ese día), y dice que no me pasa nada, que toy bien, así que me va a dar el alta. Por supuesto, me manda unos medicamentos. "Come natillas y cosas así", me dice el ilustrado doctor. Son las 13.00 de la mañana.
Resumen: Tras casi 7 horas en el hospital, no me encuentran nada, me mandan unas pastillas para la úlcera (me las podía haber comprado yo sin tener que aguantar todo eso) y principalmente, ante todo, COMER NATILLAS. La sanidad española es de las mejores del mundo. ¿Cómo serán las otras?
Vuelvo y me toca volver a sentarme a esperar. El dolor de estómago me hace encogerme en mi asiento. La gente de alrededor empieza a taparse la narizy a hacer comentarios sobre el olor a mierda que hay en la sala. Allí sigue la silla manchada con las heces, donde permanecerá un par de horitas más. A las 9 de la mañana entran a trabajar las limpiadoras y comienzan a limpiar la sala de espera, con un método muy sofisticado. Fregona a la pared y arriba y abajo. Fascinante... Mientras discuten a grito pelado sobre a quien le toca trabajar el fin de semana. Mientras, la sala seguía llenándose de gente, pero eso a las limpiadoras les importaba poco. Parece ser que en su cultura, o se habla a grito pelao o no se habla.
Por fín me vuelven a llamar. Dentro un médico, distinto, y que me dice que todos los análisis y la radiografía están bien, que no ha encontrado nada. Así que empieza a hacerme preguntas sobre si me harto de beber los fines de semana y si tomo drogas, casi riñéndome. Total, que como es un médico de la sanidad pública, incompetente por naturaleza, decide ingresarme.
Llego a una sala con 12 sillones plegables, donde se ingresa a la gente que no va a estar largo tiempo, y que es llamada con el original nombre de "LA SALA DE LOS SILLONES". Me ponen un gotero con suero y un nolotil que me hace desaparecer el dolor de estómago momentáneamente. Me hacen una ecografía y me vuelven a llevar a la sala otra vez. Uno de los médicos allí presentes coge la carpeta en la que vienen todas los análisis y las cosas que me habían hecho esa mañana. Dice que la ecografía está bien. Le digo que hace unos años padecí úlcera. Me toca el estómago (tercer médico que lo hacía ese día), y dice que no me pasa nada, que toy bien, así que me va a dar el alta. Por supuesto, me manda unos medicamentos. "Come natillas y cosas así", me dice el ilustrado doctor. Son las 13.00 de la mañana.
Resumen: Tras casi 7 horas en el hospital, no me encuentran nada, me mandan unas pastillas para la úlcera (me las podía haber comprado yo sin tener que aguantar todo eso) y principalmente, ante todo, COMER NATILLAS. La sanidad española es de las mejores del mundo. ¿Cómo serán las otras?
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domingo, 24 de mayo de 2009
Teoría de la desnazificación, por Física o Química

Viendo los primeros capítulos de la nueva temporada de Física o Química descubrí lo fácil que hubiera sido desnazificar Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, o de acabar con la ultraderecha en los países en las que esta domina por la vía rápida. Resulta que uno de los protagonistas de esta serie tan tan tan "buena" y "seria" se hace neonazi de la noche a la mañana gracias a un amigo que conoce en el gimnasio. En dos semanas pasa de ser un chico majo y buena gente, aunque un poco jilipollas, a ser un despiadado skinhead con teorías curiosas sobre los inmigrantes y la religión y cosas de esas estupidas que piensan los retrogrados. Pero claro, el amigo del neonazi es gay, lo que choca con su moral ultraderechista, así que por intentar defenderlo de sus amigos calvitos acaba recibiendo una paliza de ellos. Y asunto arreglado, el tio ya no es nazi. Según esta sucesión de episodios en esta popular serie, aquí aporto mi particular teoría a partir de este argumento tan bueno:
Tras la Segunda Guerra Mundial, deberían haberse creados pelotones especiales de nazis encargados de dar palizas a otros nazis. O sea, simplificando, una especie de pelotón de fusilamiento, pero que en vez de matar, dan palizas a sus congéneres descerebrados. Uno a uno, se les va desnazificando, así con toda Alemania y los países de alrededor. Finalmente, después de haber desnazificado al país entero, sólo quedarán los nazis de los pelotones, que tendran que pegarse palizas entre ellos, hasta que al final sólo quede un pelotón apalizador. Este pelotón se hubiera convertido en el último bastión nazi, y ellos si tendrían que haber sido fusilados. y alle hop, Alemania desnazificada, según Física o Química. Que lástima que los creadores de esta seria tan bien trenzada argumentalmente y con tanta lógica no nos hubieran deslumbrado antes con su sabiduría... El mundo sería un lugar mucho mejor...
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lunes, 20 de abril de 2009
La cita
Se miró delante del espejo. Su figura imponente se reflejaba en el cristal mientras se pasaba la mano por el pecho alisándose las vestimentas. Su traje, negro impoluto, le sentaba de maravilla. Su presencia, siempre inmaculada, le había hecho célebre en el barrio. Todos los vecinos le respetaban. Su oratoria, simplemente asombrosa. Años y años de estudio le habían proporcionado una mente privilegiada, clara, capaz de hacer dudar de sus ideas a la persona con la mente más cerrada. Eso le había convertido en una figura muy importante en la comunidad. Cuando alguien tenía un problema acudía a él. Su cálida sonrisa y su cercanía le conferían una apariencia paternal que empujaba a muchos a buscar su consejo cuando tenían algún tipo de problema. Y él se sentía orgulloso de eso. Años y años llevaba enfrascado diariamente en su trabajo, al que se entregaba con ferviente pasión. Sabía que su imágen era vigilada, y que tenía que cuidarla. Organizaba periódicamente actos benéficos para ayudar a los más desfavorecidos, algo muy de elogiaren uno de los barrios más deprimidos de la ciudad donde el paro y la pobreza atacaban con más fuerza. La mayoría de sus vecinos no tenían trabajo ni posibilidad de aumentar su nivel de vida. Él lo sabía, y con el deseo de ayudar se levantaba cada día.
Su vida dedicada a los demás no le hacía descuidar su trabajo. Todo lo hacía en nombre de su empresa. No quería meritos personales, no los necesitaba. Con el respeto de sus vecinos se conformaba. Además, conocía a muchos otros que ocupaban cargos similares a él y que no ayudaban de la forma que él lo hacía, lo que también era palpable para los demás habitantes del barrio. Se sentó en la cama y se puso los mocasines. A pesar de tener varios años, cualquiera hubiera jurado que estaban recien comprados. Su carácter pulcro y su humildad le impulsaban a cuidar mucho de todo aquello que poseía, consciente de que la mayoría de cosas que poseía, insignificantes para la mayoría, eran un auténtico lujo para muchos de sus conciudadanos. No poseía muchas cosas en su casa. La austeridad era su forma de vida preferida. En su vida personal era modélico, aparentemente, a ojos de los que le rodeaban. Su empresa había ocultado algunos de los sucesos de su vida íntima que se podrían haber convertido en auténticos escándalos. Sus jefes sabían que era un activo muy importante dentro de la entidad, y que la imagen de esta además hubiera salido muy dañada de haberse sabido. Él era consciente de ello, y por eso tenía gran respeto por sus superiores. Si esos sucesos hubiesen salido a la luz, su imágen pública hubiera caído por los suelos. Él no lo entendía. Consideraba que hacía bastantes cosas buenas por sus semejantes para que se le pudiera juzgar cruelmente por su vida personal. Pero era consciente de que nada podía hacer por evitarlo. Así era la sociedad en la que le había tocado vivir. Podría ser un ciudadano modélico toda su vida, ayudando en todo lo que podía al bienestar de las personas que tenía alrededor, pero sólo un desliz y sería condenado a la incomprensión. Lo consideraba muy injusto. Pero nada podía hacer para evitarlo, era lo que le había tocado vivir por su forma de vida. Ya con los zapatos atados, se levantó y se ajustó el cuello de la camisa. Estaba listo para su cita. Ya hacía dos semanas desde la última vez que tuvo una, y estaba impaciente de que llegara esa persona con la que hacía bastante tiempo tenía ganas de pasar un tiempo a solas. Lo había intentado varias veces, pero nunca había encontrado la excusa, hasta que por fin encontró un pretexto para crear un encuentro. Alguién llamó a su puerto, y el se volvió con un brillo especial en los ojos que mostraban su alegría.
-Adelante
Su secretaria abrió la puerta. Iba vestida de negro de los pies a la cabeza. No llevaba maquillaje, ni joyas, ni ningún tipo de adorno en su cuerpo.
-Padre. Jesús, el niño que robó la colecta el pasado fin de semana está aquí. Su madre lo acaba de dejar aquí para que usted hable con él como le pidio.
-Hágalo pasar.- Contestó el párroco.- Y usted vayase a descansar. Ya no requeriré sus sevicios el resto del día.
La monja salió y entró un niño de unos nueve años. Con una expresión risueña en su cara, tenía la apariencia del típico gamberrillo. Rubio, peinado hacia un lado y con una pajarita seguramente impuesta por su progenitora para la ocasión, era el típico travieso encantador. Al cura se le dibujó una sonrisa perversa en los labios en cuanto se cerró la puerta de su despacho, mientras observaba con ojos ávidos al pequeño.
-Jesús, jesús... Has sido malo, muy malo... Y voy a tener que castigarte...
Su vida dedicada a los demás no le hacía descuidar su trabajo. Todo lo hacía en nombre de su empresa. No quería meritos personales, no los necesitaba. Con el respeto de sus vecinos se conformaba. Además, conocía a muchos otros que ocupaban cargos similares a él y que no ayudaban de la forma que él lo hacía, lo que también era palpable para los demás habitantes del barrio. Se sentó en la cama y se puso los mocasines. A pesar de tener varios años, cualquiera hubiera jurado que estaban recien comprados. Su carácter pulcro y su humildad le impulsaban a cuidar mucho de todo aquello que poseía, consciente de que la mayoría de cosas que poseía, insignificantes para la mayoría, eran un auténtico lujo para muchos de sus conciudadanos. No poseía muchas cosas en su casa. La austeridad era su forma de vida preferida. En su vida personal era modélico, aparentemente, a ojos de los que le rodeaban. Su empresa había ocultado algunos de los sucesos de su vida íntima que se podrían haber convertido en auténticos escándalos. Sus jefes sabían que era un activo muy importante dentro de la entidad, y que la imagen de esta además hubiera salido muy dañada de haberse sabido. Él era consciente de ello, y por eso tenía gran respeto por sus superiores. Si esos sucesos hubiesen salido a la luz, su imágen pública hubiera caído por los suelos. Él no lo entendía. Consideraba que hacía bastantes cosas buenas por sus semejantes para que se le pudiera juzgar cruelmente por su vida personal. Pero era consciente de que nada podía hacer por evitarlo. Así era la sociedad en la que le había tocado vivir. Podría ser un ciudadano modélico toda su vida, ayudando en todo lo que podía al bienestar de las personas que tenía alrededor, pero sólo un desliz y sería condenado a la incomprensión. Lo consideraba muy injusto. Pero nada podía hacer para evitarlo, era lo que le había tocado vivir por su forma de vida. Ya con los zapatos atados, se levantó y se ajustó el cuello de la camisa. Estaba listo para su cita. Ya hacía dos semanas desde la última vez que tuvo una, y estaba impaciente de que llegara esa persona con la que hacía bastante tiempo tenía ganas de pasar un tiempo a solas. Lo había intentado varias veces, pero nunca había encontrado la excusa, hasta que por fin encontró un pretexto para crear un encuentro. Alguién llamó a su puerto, y el se volvió con un brillo especial en los ojos que mostraban su alegría.
-Adelante
Su secretaria abrió la puerta. Iba vestida de negro de los pies a la cabeza. No llevaba maquillaje, ni joyas, ni ningún tipo de adorno en su cuerpo.
-Padre. Jesús, el niño que robó la colecta el pasado fin de semana está aquí. Su madre lo acaba de dejar aquí para que usted hable con él como le pidio.
-Hágalo pasar.- Contestó el párroco.- Y usted vayase a descansar. Ya no requeriré sus sevicios el resto del día.
La monja salió y entró un niño de unos nueve años. Con una expresión risueña en su cara, tenía la apariencia del típico gamberrillo. Rubio, peinado hacia un lado y con una pajarita seguramente impuesta por su progenitora para la ocasión, era el típico travieso encantador. Al cura se le dibujó una sonrisa perversa en los labios en cuanto se cerró la puerta de su despacho, mientras observaba con ojos ávidos al pequeño.
-Jesús, jesús... Has sido malo, muy malo... Y voy a tener que castigarte...
jueves, 16 de abril de 2009
La esponja
En el mundo hay diferentes tipos de esponja. Las mejores sin duda son las de baño. Que tacto... Que suavidad... Es un gusto ducharse con ellas, si bien su función no es otra que la de quitarnos la roña del cuerpo. Visto asi, una esponja es una cosa asquerosa. Hay gente que se considera una esponja, aunque puede ser por diversos motivos. Yo voy a dar tres tipos de persona esponja, con sus rasgos más característicos.
Los más comunes son las esponjas que son capaces de acabar con las reservas de alcohol de un bar en sólo un par de horas. Suelen ser personas respetables en su taberna y conocidos como parroquianos. Todo bar tiene el suyo propio, característico por sus mejillas y nariz sonrosadas y su innumerables temas de conversación. Lo mismo te hablan de la crisis, que de la república, que de Marujita y Dinio. Son unos auténticos maestros de la palabra.
Otros son los ratones o ratas de biblioteca. Estos, menos simpáticos, se dedican a coger información de aquí y de allá para parecer que saben de todo. En realidad son unos ignorantes. Como buena esponja, todo lo que absorben, se les va en cuanto han demostrado ante sus semejantes que sabían del tema del que hablaban. A la hora de la verdad son odiados por todos los que les rodean y morirán sólos o envenenados.
Por último, y no menos odiosos que los anteriores, están las personas que yo llamo "esponja garrapatera". Esta sub-especie humana se dedica a absorber todo lo que encuentra a su alrededor, ya sea comida, ropa, detergentes, champús... Su saciedad no tiene límites, y cuando le han chupado la sangre lo suficiente a su víctima eligen a otra y vuelve a comenzar el proceso. Se refugían en una falsa personalidad aparentemente bonachona pero que tan sólo es una fachada para que la víctima cuidadosamente elegida por él baje la guardia y poder clavarle el colmillo.
Estas son las tres clases de esponja que yo veo que existen. Por favor, si tienen más sugerencias de otras especies que existan en la jungla urbana no duden en comentarlas aquí abajo.
Los más comunes son las esponjas que son capaces de acabar con las reservas de alcohol de un bar en sólo un par de horas. Suelen ser personas respetables en su taberna y conocidos como parroquianos. Todo bar tiene el suyo propio, característico por sus mejillas y nariz sonrosadas y su innumerables temas de conversación. Lo mismo te hablan de la crisis, que de la república, que de Marujita y Dinio. Son unos auténticos maestros de la palabra.
Otros son los ratones o ratas de biblioteca. Estos, menos simpáticos, se dedican a coger información de aquí y de allá para parecer que saben de todo. En realidad son unos ignorantes. Como buena esponja, todo lo que absorben, se les va en cuanto han demostrado ante sus semejantes que sabían del tema del que hablaban. A la hora de la verdad son odiados por todos los que les rodean y morirán sólos o envenenados.
Por último, y no menos odiosos que los anteriores, están las personas que yo llamo "esponja garrapatera". Esta sub-especie humana se dedica a absorber todo lo que encuentra a su alrededor, ya sea comida, ropa, detergentes, champús... Su saciedad no tiene límites, y cuando le han chupado la sangre lo suficiente a su víctima eligen a otra y vuelve a comenzar el proceso. Se refugían en una falsa personalidad aparentemente bonachona pero que tan sólo es una fachada para que la víctima cuidadosamente elegida por él baje la guardia y poder clavarle el colmillo.
Estas son las tres clases de esponja que yo veo que existen. Por favor, si tienen más sugerencias de otras especies que existan en la jungla urbana no duden en comentarlas aquí abajo.
martes, 30 de enero de 2007
Una Vez Mas
Una vez mas las fuerzas del estado se propasan. Tras una falsa legalidad que le dan los dirigentes del estado se propasan contra una juventud que solo quiere disfrutar de la democracia. Es entendible que en una dictadura fascista como la que ha sufrido este país durante cuarenta años no se pueda reunir en la calle la gente y eso. Por eso de queestabamos conspirando contra el regimen... Paranoyas de nuestro querido Franco, aunque la verdad es que no le faltaba razón, orque mil petardos por el culo que le hubiera metio yo al cabrón...
La cosa es que vivimos en una democracia en la que se supone que tenemos unos ciertos derechos, como el derecho a reunión, a asociación... Pero el primero que he mencionado se ve vulnerado por las llamadas "fuerzas del orden", que se propasan en sus obligacines y agrdn a jovenes por el simple echo de estar en la calle y por ser jovenes. Y es que esta combinación ya forman un coctel molotov de malas intenciones y vandalismo... Asi piensan los gobernantes que tenemos actualmente, los jovenes somos unos maleantes, unos delincuentes que solo queremos destrozar lo que nos rodea. ¿Y que hemos hecho para que tengan esta concepción de nosotros? ¿Tener menos de 25 años? Pues que piensen l0 kieran de mi, pero no voy a permitir qu hagan lo quieran conmigo lo que kieran. Hagamos una manifestación el 10 de marzo para luchar contra esta represion sin sentido. La kiero convocar tan tarde porque se que hay gente de examenes, y los estudiantes somos una fuerza pudiente. ¿Que tal Plaza Nueva?? 10 de Marzo todos en Plaza Nueva a los que les importe la Libertad. Que no nos la roben unos pocos mierdas con su porqeria de talante!!!! Luchemos por nuestros derechos!!!!!!!!! Pasadlo y haced que or una vez los jovenes españoles se ganen reputación de que luchan por sus derechos!!!!
La cosa es que vivimos en una democracia en la que se supone que tenemos unos ciertos derechos, como el derecho a reunión, a asociación... Pero el primero que he mencionado se ve vulnerado por las llamadas "fuerzas del orden", que se propasan en sus obligacines y agrdn a jovenes por el simple echo de estar en la calle y por ser jovenes. Y es que esta combinación ya forman un coctel molotov de malas intenciones y vandalismo... Asi piensan los gobernantes que tenemos actualmente, los jovenes somos unos maleantes, unos delincuentes que solo queremos destrozar lo que nos rodea. ¿Y que hemos hecho para que tengan esta concepción de nosotros? ¿Tener menos de 25 años? Pues que piensen l0 kieran de mi, pero no voy a permitir qu hagan lo quieran conmigo lo que kieran. Hagamos una manifestación el 10 de marzo para luchar contra esta represion sin sentido. La kiero convocar tan tarde porque se que hay gente de examenes, y los estudiantes somos una fuerza pudiente. ¿Que tal Plaza Nueva?? 10 de Marzo todos en Plaza Nueva a los que les importe la Libertad. Que no nos la roben unos pocos mierdas con su porqeria de talante!!!! Luchemos por nuestros derechos!!!!!!!!! Pasadlo y haced que or una vez los jovenes españoles se ganen reputación de que luchan por sus derechos!!!!
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